Desarrollo de Yucatán

Espacio para la divulgación y el análisis de propuestas para el desarrollo de Yucatán.

Convocatoria para darle forma y fuerza al MOVIMIENTO AUTONOMISTA por la INTEGRIDAD del SUR (MAIS).

En el sur de México se encuentran, concentrados, los mayores niveles de pobreza y de marginación.

Mientras el sur produce la mayor parte de los energéticos que consume o exporta México, su población arrastra los mayores rezagos y enfrenta, cada año, amenazas de fenómenos naturales sin que se haga nada para prevenirlos o aminorarlos.

Durante la COLONIA, por casi 300 años, la población del sur estuvo sujeta a formas semi-esclavas de explotación, porque la fuerza de trabajo era la única riqueza que encontraron los españoles. La Independencia de México, lejos de representar progreso y libertad para los pueblos del sur, trajo nuevas formas de expoliación: el NEOCOLONIALISMO dio carta de legitimidad a la sobreexplotación de los recursos naturales y de la mano de obra de las distintas etnias indígenas.

Reducidos los recursos naturales por la depredación de las selvas, de los bosques, de los litorales, agotadas las formas de sobreexplotación de la mano de obra rural e indígena, desmantelada desde sus bases la “economía doméstica” de las comunidades indígenas, el centralismo y la exclusión han hecho del sur de México “reserva estratégica de energéticos” y proveedor de migrantes y de divisas por las remesas que éstos envían.

Cinco siglos de expoliación de recursos y de personas, doscientos años de acumular las consecuencias del falso federalismo, cien años en espera de la justicia social y de la equidad republicana, son suficientes años y penalidades de sobra para saber que el sur de México no dejará de ser pobre y atrasado si mantenemos el rumbo actual. No es problema de falta de disciplina de la población o de la sociedad, no es que no seamos COMPETITIVOS, no se trata de desviaciones de un modelo o de retrasos en la aplicación de sus recetas. Simple y sencillamente, ni el sur ni región alguna del país puede superar la pobreza o eliminar los rezagos por el camino excluyente, depredador por naturaleza, inequitativo, que se sigue en la actualidad.

¿Por qué una iniciativa, una propuesta AUTONOMISTA para el Sur de México?

El agotamiento del modelo PRESIDENCIALISTA y la profundización de las políticas neoliberales –autoritarias, elitistas, centralistas y excluyentes, por naturaleza- han propiciado la BALCANIZACIÓN de los poderes públicos, la entronización de una economía ESPECULATIVA fincada en la depredación de la naturaleza y de la sociedad. En México imperan y se privilegian la corrupción, el consumismo, la inequidad económica y la discriminación social, la degradación cultural.

Para las regiones socialmente rezagadas del país, si el atraso de años ya era gravoso, la ausencia de rumbo que se vive en el país, la carencia de un proyecto nacional, incluyente, equitativo, respetuoso, implica dosis mayores de marginación, de pobreza. Situación que ya no estamos dispuestos a soportar, al menos nó de manera pasiva y complaciente.

Si se quieren superar los rezagos sociales, si se quiere un desarrollo distinto, social y naturalmente sustentable, equitativo, incluyente, integral e integrador, tenemos que empezar por definir relaciones sociales distintas. Relaciones distintas al interior de nuestras sociedades; relaciones distintas con el TODO NACIONAL, con las otras NACIONES que integran a México. Empecemos por reconocer y aceptar nuestras diferencias; definamos nuestras necesidades como región, nuestras aspiraciones como NACIÓN y, entonces sí, construyamos EL proyecto nacional.

¿Qué implica la AUTONOMÍA REGIONAL? ¿Hasta dónde un proyecto AUTONÓMICO se opone a un proyecto NACIONAL?

El ser nacional en México se construyó a partir del prurito de la SOBERANÍA TERRITORIAL. Con el territorio y con su control nacional se impuso el concepto único de NACIONALIDAD, sinónimo de NACIÓN. Concepto que resultaba necesario y que fue suficiente en su momento, cuando la existencia del Estado Nación pasaba por el control territorial. Pero la madurez de la sociedad (o, mejor decir, de las sociedades mexicanas), la nueva integración del mundo, las relaciones que prevalecen en los ámbitos mundial y nacionales, suponen ahora pensar y analizar los objetivos y la conformación DE LA SOCIEDAD, desde la óptica de las diferencias y las identidades étnicas, geográficas, productivas, políticas, etc.

Cuando México se constituyó como NACIÓN INDEPENDIENTE y SOBERANA, el sur optó por su anexión, enfatizando en sus diferencias con la región CENTROAMERICANA, haciendo valer sus afinidades con las regiones y con los ciudadanos que integraron el nuevo país, México.

Doscientos años de vida independiente han dejado al sur en la parte trasera del tren del desarrollo. Somos el CABÚS en el tren nacional y no podemos dejar de serlo porque los carros que están delante nuestro ocupan y nos obstruyen la única. Son otras regiones las que, en nombre de la NACIÓN, deciden las prioridades nacionales. Por eso hay que cambiar de vía, preocuparnos en contar con locomotora propia, ser un tren en todo el sentido de la palabra para, entonces sí, establecer las condiciones de carga, los destinos y los precios, con quien queramos o tengamos que hacerlo.

La AUTONOMÍA del SUR consiste, en pocas palabras, en definir desde la región, nuestros objetivos y nuestras necesidades. Plantearnos los caminos que seguiremos, el ritmo y el rumbo de nuestro desarrollo. Y, cuando tengamos esto definido y claro, entonces sí, plantearle al país, a México, lo que necesitamos de él y lo que ofrecemos a la FEDERACIÓN. No podemos seguir buscando la superación de nuestros rezagos en función de lo que DECIDA la FEDERACIÓN, con base en lo que nos mande “el centro”. Hay que plantearle al centro, al norte y al occidente del país, lo que requiere y lo que aporta el SUR, lo que necesitamos, lo que producimos, la manera como lo producimos, como lo transformamos, como lo repartimos.

AUTONOMÍA no es, no debe representar, ruptura, separación. Entraña equidad, exige correspondencia, supone complementación, implica intercambio respetuoso, representa suma, agregación, no imposición.

¿Por qué un MOVIMIENTO SOCIAL?

Porque el actual sistema de organización política y social basada en Partidos Políticos sólo ha sido capaz de reproducir el autoritarismo, la burocratización, el centralismo y la corrupción que caracterizaron al “partido madre”, el PRI.

Porque está más que demostrado que los partidos políticos –al menos los que tenemos en México, en la actualidad- sólo se preocupan por el REPARTO DEL PODER y se ocupan en alcanzar y administrar privilegios y canonjías. No les interesan las causas de la sociedad ni los problemas de las personas y de las familias. Los partidos políticos y la clase política que nos gobierna se han demostrado incapaces para atender y responder al desarrollo de mediano y largo plazos, para construir los proyectos y las políticas públicas que reclama el país, que necesitan las distintas regiones, que son indispensables a la sociedad y a los ciudadanos.

Un movimiento social supone la suma de todos los contingentes sociales, de los organizados y de los independientes e individuales. Un movimiento social supone y respeta todas las iniciativas de organización que se ha dado la sociedad para fines específicos. Y recurre a esas formas básicas, primarias de organización, como soporte de la movilización social en torno a los objetivos autonomistas, en pro de un desarrollo distinto para el sur del país.

Analiza, critica, discute, divulga estas ideas. Se trata de ajustarlas, de enriquecerlas, de mejorarlas. Pero, sobre todo, se busca hacerlas realidad, convertirlas en fuerza motriz de un movimiento social auténticamente popular, democrático, crítico, verdaderamente transformador.

En próximos envíos te haré llegar ideas sobre los objetivos y elementos que pudieran conformar la plataforma política de este Movimiento Autonomista (ó AUTONÓMICO), el MAIS (pronúnciese sin acento en la “i”).

Mérida, Yuc.; 13 mayo 2008.

Respuesta ciudadana a la solicitud de aumento de las tarifas de transporte.

(Propuesta para discusión, José Luis Sierra V.)

Los dueños de los autobuses urbanos –concesionarios de un servicio público como es el transporte- han solicitado un nuevo aumento de tarifas, argumentando el alza de combustibles. El aumento que solicitan es de UN PESO (20% sobre las tarifas actuales) a pesar de que el aumento de las gasolinas será gradual, hasta alcanzar el 5%. Cabe mencionar que la compra de combustible representa sólo 20% del costo de operación de un autobús urbano (salario y prestaciones de los choferes y personal de apoyo; depreciación de la unidad y costos financieros; refacciones y mantenimiento; seguros y accidentes; multas; ganancias…).

ANTES DE SOLICITAR UN AUMENTO DE LAS TARIFAS los concesionarios del servicio de transporte DEBERÍAN CUMPLIR LOS TÉRMINOS DE SU CONCESIÓN ofreciendo el servicio CON LA CALIDAD que han cobrado, por meses y años, sin cumplir. ¿Y cuáles son los mínimos que DEBIERAN CUMPLIRSE con las actuales tarifas, ANTES DE PENSAR SIQUIERA EN UN AUMENTO?

Cada pasajero deberá ir sentado. Ninguna unidad podrá llevar sobrecupo.

Los concesionarios deberán aumentar las unidades a fin de reducir los tiempos de espera de los usuarios y evitar los sobrecupos.

Todas las unidades deberán cumplir con los estándares de seguridad (estructura y carrocerías, frenos, vidrios inastillables, botiquín de emergencias, extinguidor de fuegos, etc.).

Todas las unidades deberán contar con asientos y equipamiento para discapacitados.

Cada unidad deberá contar con una bitácora de mantenimiento, misma que podrá ser requerida, en cualquier momento, por las autoridades del transporte.

Ninguna unidad en servicio podrá tener más de diez años de antigüedad, ni arrastrar problemas mecánicos.

Las unidades deberán estar limpias en todo momento, con asientos completos, sin vidrios rotos o ventanas desajustadas.

Todas las unidades deberán contar con aire acondicionado.

Los choferes serán relevados de la función de cobrar pasajes. El control de acceso del pasaje se deberá hacer por medios electrónicos (rehiletes) y con boletos comprados de antemano o mediante expendedores en los paraderos o en la propia unidad.

Los conductores deberán ir aislados del pasaje. Deberán estar uniformados; ser corteses en su trato; ser cuidadosos en el manejo. Deben asumir en todo momento que transportan personas, no carga y que ellos son los responsables de su seguridad y de su confort.

Algunas ideas sueltas para mejorar el servicio SIN AUMENTAR LAS TARIFAS:

Planteamos la necesidad impostergable de contar con un SISTEMA INTEGRAL DE TRANSPORTE (que reivindique su carácter de SERVICIO PÚBLICO), sistema que conjugue la participación pública y privada, que asuma como prioridades la calidad del servicio, la eficiencia en su operación y el impacto de las tarifas en la economía de las familias. Por lo mismo, consideramos que tanto el Ayuntamiento de Mérida como el Gobierno del Estado deben realizar las inversiones necesarias para garantizar los servicios de transporte que requieren la sociedad y sus integrantes. Con estas ideas en mente, en el aquí y ahora, hay que hacer frente a la nueva solicitud de aumento de tarifas y a la baja calidad de los servicios que ofrecen los concesionarios de transporte. Pasemos revista a medidas sencillas, que debieran ser aplicadas desde ahora, como adelanto del SISTEMA INTEGRAL DE TRANSPORTE, la única y real solución a un problema que afecta a la sociedad y lastra nuestra calidad de vida.

Pregúntate ciudadano, usuario del transporte concesionado, ¿por qué los taxis y los autobuses foráneos tienen estaciones para tomar y dejar pasaje en el centro, mientras los concesionarios del transporte urbano utilizan las calles y las banquetas del centro como “terminales de pasajeros”? ¿Por qué no se les obliga a adquirir y operar en predios amplios y bien localizados, donde se ofrezcan los servicios indispensables y con la debida seguridad y comodidad para los usuarios?

Si una de las fugas mayores que enfrentan los concesionarios son los pasajes cobrados y no reportados por los choferes, ¿por qué no han liberado a éstos del cobro de pasajes y manejo de dinero? ¿Cómo se puede lograr de manera sencilla y económica? Los autobuses llevarían rehiletes de control y el usuario compraría sus boletos mediante planillas (en las escuelas, en los centros de trabajo o en cualquier tienda de la esquina) o en máquinas expendedoras en los propios paraderos. El chofer, protegido por una “jaula de cristal”, SÓLO SE DEDICARÍA A CONDUCIR, liberándose de las tensiones derivadas del manejo del pasaje.

Con el manejo de PLANILLAS (semanales, quincenales o mensuales), los concesionarios recibirían el monto de los pasajes POR ADELANTADO. El ahorro derivado de esta forma de cobro DEBERÍA REPERCUTIRSE A FAVOR DEL USUARIO (vgr. ofrecer 10% de descuento en la planilla semanal, 15% en la quincenal y un 20% de ahorro para quienes compren por mes). El sistema de planillas evita que sea el chofer quien “administre” los descuentos (tercera edad, estudiantes, etc.), facilitando su manejo al trasladar el control a la venta de tales planillas.

Sin embargo, insistimos: no es posible una solución de fondo con un sistema de transporte MERCANTILIZADO, fragmentado, controlado por los propios concesionarios. Se requiere un SISTEMA INTEGRAL DE TRANSPORTE PÚBLICO, que combine un SISTEMA COLECTIVO (manejado por el Ayuntamiento y por el Gobierno del Estado) con las rutas y servicios concesionados a particulares. Necesitamos un SISTEMA que reinstale al usuario en el eje de sus operaciones y a la economía familiar en el centro de sus finanzas (ver propuesta adjunta).

Podemos utilizar las ventajas de los trenes ligeros, adoptar el sistema del “eje vial” o del “par vial”; combinar las troncales del transporte colectivo con las rutas radiales, las rutas transversales o periféricas; debemos aprovechar con el transporte público el anillo periférico, urge completar y utilizar plenamente el circuito colonias.

Muchas cosas se pueden y se deben hacer en materia de transporte público pero el principio es uno: el transporte urbano ES UN SERVICIO PÚBLICO y se debe rescatar su esencia. El fin es uno, también: la satisfacción del usuario. Y el objetivo central: servir eficientemente a la sociedad preservando la economía de las familias yucatecas, el ingreso de los que menos tienen, que son quienes necesitan y utilizan el transporte público.

Mérida, Yuc.; 16 dic. 2007.

Apuntes para el desarrollo del Sistema Integral de Transporte de la ciudad de Mérida.

(Para su análisis y discusión, J.L.S.V.)

Un SISTEMA INTEGRAL DE TRANSPORTE para la ciudad de Mérida debe conjugar sistemas de transporte masivo con transporte de grupos (autobuses, minibuses, camionetas y automóviles). Debe combinar, también, los recursos y la administración gubernamental, con las inversiones y el manejo de empresas privadas, concesionarias del servicio.

La columna vertebradora del SISTEMA INTEGRAL DE TRANSPORTE debiera ser un TREN LIGERO, que corriese a lo largo del anillo periférico de Mérida. Las rutas de autobuses y colectivos debieran reordenarse a partir de las estaciones del TREN LIGERO, en “circuitos”, “rutas radiales” y “rutas transversales”, a fin de cubrir toda la geografía citadina con servicios rápidos, eficientes y económicos.

La combinación de un sistema masivo con otro grupal permite eficientar el servicio y aumentar la rentabilidad de las unidades utilizadas, ya que las frecuencias de los trenes asegura un aforo de pasajeros por autobús que inicia ruta, en trayectos más cortos, más racionales y ordenados desde el punto de vista de la ingeniería de tránsito.

Los paraderos de autobuses debieran establecerse cada 400 mts. (aproximadamente), así el mayor recorrido para el usuario sería de 200 mts.

La eficiencia operativa y la mayor racionalidad deberían repercutir en beneficio del usuario y del ingreso familiar …¿cómo? Se debería implantar un esquema de “boletos de transbordo” que permitiera utilizar una, dos o tres rutas distintas, en el plazo de dos horas a partir del “chequeo” del boleto, pagando sólo la mitad del segundo pasaje. Una persona que necesita tomar dos rutas para llegar a su destino, en vez de pagar 10 pesos, sólo debería pagar 7.50 con esta modalidad. El control del plazo para transbordo lo hacen los rehiletes instalados en cada unidad de transporte para el acceso del pasaje.

La operación de un sistema de transporte así diseñado permitiría a cualquier usuario abatir sustancialmente el tiempo que utiliza para llegar de su casa a la escuela, al trabajo o al mercado, y hacerlo de una manera más económica. Consideremos un caso extremo: un vecino del aeropuerto, que ahora necesita tomar dos autobuses para llegar a Tapetes, en hora y media, podría tomar el tren y en 25 a 30 minutos estaría en Tapetes. Además, en lugar de pagar dos pasajes de autobús (5 pesos por ruta), pagaría el tren (2.50) y una ruta (5 pesos), es decir, 7.50 pesos en total.

La operación de sendos “pares viales” (una calle de entrada y otra de salida, con ventajas para el transporte -2 carriles para transportes de pasajeros, uno para vehículos particulares-), agilizarían el cruce del centro comercial e histórico.

Las estaciones del TREN LIGERO permitirían reordenar, también, el sistema de transporte foráneo que en la actualidad entra hasta el centro meridano. Si se diseñara y aplicara un esquema de “boletos de transbordo” y de puntos o terminales “de transferencia”, los pasajeros del interior que llegaran a Mérida podrían transbordar, en la periferia de la ciudad, a la ruta urbana que los llevara al punto que quisiesen, de una manera más rápida y económica.

Los costos sociales de tener gerentes en vez de alcaldes…

José Luis Sierra V.

De manera callada, persistente, los sucesivos gobiernos de Acción Nacional (1991-2007) convirtieron el Ayuntamiento de Mérida en una “gerencia de servicios”, en una oficina recaudatoria encargada de prestar algunos servicios públicos, así sea mediante el método de la concesión o de la sub-contratación a empresas particulares.

El problema central, si no es que ÜNICO, del Ayuntamiento de Mérida se ha vuelto la RECAUDACIÓN, desajenándose de todo lo que tenga que ver con la GESTIÓN SOCIAL, con la ampliación de los “espacios” sociales, con el mejoramiento de la CALIDAD de vida de los meridanos. Y ya metidos en la onda de la disolución administrativa, los sucesivos gobiernos panistas han terminado por abdicar a sus obligaciones normativas, entregando el control y la supervisión de los servicios públicos a las propias empresas concesionarias o contratadas para la prestación de los mismos (relleno sanitario; recoja de basura; transporte; parques y jardines; etc.)..

Los sucesivos alcaldes meridanos han aplicado dos fórmulas, ambas muy efectivas, para hacer crecer los recursos que recaudan y disponen: la primera, el aumento del impuesto predial, la principal fuente recaudatoria de la Comuna; el segundo, la desaparición de los servicios públicos, que antes prestaba el Ayuntamiento de manera gratuita y que ahora PAGAMOS los vecinos a las empresas “concesionarias”.

Al transporte público (en manos, desde siempre, de empresas privadas), siguieron el agua potable, la disposición final de desechos sólidos –primero- y la recoja domiciliaria de basura –después-, el mantenimiento de parques y jardines, y buena parte de la pavimentación de calles, de la construcción de banquetas, llegándose al extremo de “concesionar” los servicios que envuelven y hacen posible el carnaval.

Siento que ha llegado el momento que los ciudadanos, pagadores de impuestos, nos preguntemos ¿qué demonios hace el Ayuntamiento con TODOS LOS IMPUESTOS que pagamos? Porque habremos de recordar y de recontar que el Ayuntamiento recibe de nosotros más, mucho más, que el impuesto predial, que es un impuesto directo y “no etiquetado”. En nuestro recibo de luz viene un recargo, todos los meses, del 5% destinado a “alumbrado público”. La recaudación de este “impuesto” se abona a la cuenta que, por consumo de electricidad, tiene el Ayuntamiento de Mérida.

El Ayuntamiento de Mérida recibe, también, de parte del Gobierno Federal, una cantidad elevada de recursos como “participaciones municipales”. La proporción de los recursos que se destinan a Mérida se determina por el IVA que se cobra localmente, por las tenencias vehiculares y por el pago de ciertos impuestos “federales”, como el de automóviles nuevos. O sea, que todos los meridanos, además del impuesto predial que entregamos al Municipio, le aportamos por la vía de las “participaciones” más dinero por cada peso que pagamos a la C.F.E., o por el IVA que se nos aplica a todos nuestros consumos, o por la compra de licor, de cigarros, de refrescos embotellados, en el pago de la gasolina, en la compra de autos nuevos y por el recargo anual de la tenencia vehicular.

Y si el Ayuntamiento no tiene responsabilidad económica en los servicios educativos, ni en los de salud, y tampoco en el transporte, en los servicios de agua, en la recoja de basura, entonces ¿en qué y cómo es que gasta TODOS LOS RECURSOS que le entregamos, mes con mes, año con año, los que vivimos y trabajamos en Mérida?

La primera medida importante que tomó el alcalde César Bojórquez en su administración, la PRIMERA, fue SUBIR EL IMPUESTO PREDIAL (¿de qué nos sorprendemos, si en la JAPAY subió TRES VECES las tarifas en tres años?), a todos los meridanos, A TODOS. Para unos, el alza será inmediata, a pagar en el impuesto del 2008; para EL RESTO, que en 2008 no pagarán más, lo tendrán que hacer en los años por venir, cuando las nuevas valoraciones que les asignaron a sus predios los hagan cambiar de nivel en la tabla de tarifas diseñada y aplicada con dolo y maña.

Ya Manuel Fuentes Alcocer, el anterior alcalde, subió en dos ocasiones el predial. Y Ana Rosa Payán también lo aumentó. Así que los meridanos hemos hecho todo de nuestra parte para ser y aparecer como los “pavitos” en este juego de paciencias, de engaños y de incompetencias. Y pareciera que lo único que podemos hacer es quedarnos con los brazos cruzados y decir …ni maneras, es el precio que hay que pagar por vivir en la mejor ciudad de México …

Y así será hasta que los meridanos digamos lo contrario … ¿cómo empezar? Empieza tú, convence a tus hijos, a tus parientes, a tus vecinos: NO PAGUES el predial. No lo hagas en enero, deja que el Ayuntamiento sienta el “calorcito” de un boicot ciudadano. Deja que pase febrero y que llegue marzo, ya verás, ya veremos, si don César sabe qué hacer cuando le cerramos la llave …

Mérida, Yuc.; 24 dic. 2007.

Universitarias III: La disyuntiva en el campo educativo, trabajar con la locomotora o empujar desde el cabús.

                                                      José Luis Sierra V.

 

A las universidades llega el estudiantado con todos los rezagos y las carencias del sistema educativo que se arrastran en México, que son muchos y graves. Repasemos el lastre que cargamos: aversión a la ciencia; carencia de métodos de estudio; poco ejercicio de la lectura y menos aún de la escritura; enseñanza memorista; contenidos educativos obsoletos; desaliento a la iniciativa personal, a la investigación sistematizada y al trabajo en equipo, entre otras carencias y/o deficiencias.

 

¿Por qué entonces planteamos como prioridad para el desarrollo atacar las deficiencias en el nivel universitario y no, como parecería lógico, atender los rezagos desde abajo, desde la primaria? Por tres razones, de mucho peso: la primera, porque resulta más sencillo y factible trabajar con una población estudiantil y de maestros más reducida, en un ambiente en el que son menores las resistencias al cambio y a la superación. (estamos hablando de una relación de a 1: por cada 12 maestros de primaria o secundaria, tenemos uno en educación superior. A eso agréguele el grado de apoltronamiento laboral y humano).

 

La segunda razón: porque el o la estudiante universitaria puede ser factor de su propia evolución, por razones de edad y madurez personal, por su experiencia de la vida y por sus valores y convicciones, entre las que contarían las aspiraciones personales y profesionales. (Nada más considere la fuerza transformadora que podría representar un Servicio Social Universitario cabal y responsablemente organizado).

 

Y la tercera razón tiene que ver con cuestiones estratégicas: las experiencias en el desarrollo de países como China, la India, Corea, Malasia y, antes, Italia o Japón, han demostrado más conveniente ocuparse en dotar de fuerza y mayor potencia a la máquina que mueve al tren social, en vez de empeñarse en que cada carro tenga movimiento por sí mismo. Trabajar en los “sectores de punta” resulta más rendidor, desde el punto de vista de la sociedad y su desarrollo, que canalizar recursos y políticas, de manera preponderante, al “combate de la pobreza” o a la atención de los rezagos.

 

Con esta visión de LOCOMOTORA, si nos ocupamos en mejorar el equipamiento y las instalaciones de los centros de educación superior que operan en Yucatán, si privilegiamos la actualización de sus docentes, si nos preocupamos por CONECTAR las necesidades de la sociedad con la comunidad científica, con el quehacer de nuestras casas de estudio, si logramos concertar estas líneas de acción tendríamos, en muy pocos años, universidades cualitativamente distintas y, por consecuencia, una sociedad con capacidades plenas para su desarrollo.

 

¿Por qué no pensar en un parque industrial (que debería ubicarse en la zona más poblada y deprimida de Mérida, como el sur o el oriente), dedicado a pequeñas y medianas empresas? Ese parque, al que podríamos llamar TECNÓPOLIS, contaría con todas las facilidades para el establecimiento y la operación de pequeñas empresas industriales o de servicios pero, además, estaría directamente supervisado por escuelas técnicas (como el Tec. de Mérida y la Univ. Tecnológica), a fin de que las empresas que allí operaran tuvieran acceso a sistemas administrativos “de punta”, a esquemas productivos innovadores y a una plataforma de comercialización efectiva.

 

No, no estamos descubriendo el hilo negro. ¿Sabía usted que las empresas que se han establecido en los alrededores del M.I.T de Boston, y que están asesoradas por esta institución, producen más que las que se encuentran en el mítico Silicon Valley californiano? ¿Sabía usted que el proyecto tecnópolis lo adoptó y ya lo puso en marcha el Politécnico Nacional? ¿Por qué no habría de ser posible en Yucatán, si es tan necesario?

 

Otro ejemplo. Piénsese el impacto inmediato que representaría el hecho de contar con una SUPERBIBLIOTECA (con todos los avances en materia de digitalización y cómputo), que diera servicio a todas las universidades, en vez de que cada centro educativo siguiera dilapidando recursos monetarios y humanos en tener un remedo de biblioteca, siempre rezagada, siempre insuficiente. Y lo mismo se podría hacer en materia de equipos de cómputo y talleres de mantenimiento, en el campo del software y el hardware; de talleres y laboratorios especializados; etc., etc.

 

¿Que no se puede lograr esto en Yucatán? ¿Y por qué no, si tenemos talento de sobra, si contamos con instituciones de educación superior con urgencias impostergables, si tenemos una sociedad ávida de soluciones? ¡¡Claro, hace falta un concertador, una instancia que agite, que promueva y que coordine!! Descartemos a la Gobernadora, que no se le miran “piernas pa’ jinete” pero …¿podría hacerlo el Dr. Raúl Godoy? ¿Estaría dispuesto don Raúl a encabezar este proyecto que no alcanzó a concretar desde la UADY? ¿Tendríamos que impulsar una instancia “ciudadana”, libre de la contaminación partidista? ¿Por qué no el Consejo Económico y Social para el Desarrollo y la Competitividad de Yucatán? ¿Por qué no?

                           Mérida, Yuc.; 6 dic. 2007.

Universitarias II: relanzar nuestra realidad al futuro o ser sociedad sin esperanza …

                                               José Luis Sierra V.

 

¿Cómo podría jugar la UADY su función de vanguardia si el 90% de su presupuesto se destina al pago de “servicios personales” y las consiguientes prestaciones? De quince años a la fecha, la UADY no ha aumentado su matrícula, se ha estancado en los 16 mil alumnos (casi la mitad, inscritos en preparatoria). Demasiado hace con ampliar y renovar sus instalaciones y con mantener un nivel académico aceptable en las licenciaturas. ¿Avanzar en post-grados y en investigación? Imposible, imposible al menos con el esquema actual …

 

La situación de la UADY no sería grave de no pesar el envejecimiento de su plantilla docente. Envejecimiento y obsolescencia; rutinización de la enseñanza; alejamiento de la cibernética y la digitalización; nula relación con las nuevas tecnologías. Lo que se dice vivir en el pasado …

 

Si es esa la situación de la UADY, nuestra universidad “madre”, la institución más madura, prestigiada e influyente, ¿Qué se puede esperar de las universidades y de los centros forjados con criterio mercantil? ¿Qué decir de las instituciones públicas que apenas subsisten?

 

¿Qué tiene que ver el Gobierno estatal con el nivel universitario y con la calidad y la preparación de sus maestros y de sus egresados? Mucho tiene que ver, muchísimo. Como en el caso del empleo, de la competitividad o del volumen de las inversiones, el Gobierno tiene que velar porque exista un ambiente propicio, tiene que ocuparse en “amarrar hilos sueltos”, en capitalizar las sinergias que permitan mejorar el rendimiento de las instituciones educativas, de todas ellas, de las públicas y de las privadas.

 

En una sociedad con las carencias y con los rezagos que arrastra Yucatán no se vale calificar –mejor decir DESCALIFICAR- a ninguna institución de educación superior tachándola de “universidad PATITO”. No, no podemos hacerlo, sobre todo si consideramos el enorme esfuerzo social, el sacrificio familiar que entraña que un joven llegue a la universidad y que obtenga un grado profesional.

 

Más que descalificar esfuerzos, más que desalentar o dificultar el surgimiento de más universidades o la ampliación de su matrícula, debiéramos preocuparnos por mejorar lo que se tiene, debiéramos ocuparnos en superar las deficiencias que se arrastran para convertir lo que ahora es un lastre, en un factor dinámico, en una palanca del desarrollo, la palanca más poderosa que se puede tener, que es el capital humano, la calidad profesional de sus jóvenes, hombres y mujeres de todos los niveles sociales.

 

El reto para la sociedad yucateca es aumentar el número de egresados universitarios, mejorar su calidad profesional y humana, ENCHUFAR la enseñanza con la producción, devolverle a las universidades la capacidad científica, la posibilidad de generar tecnología. ¿Cómo hacerlo? Con visión, con imaginación y constancia. Veamos algunas posibilidades concretas.

 

Pensemos en diseñar un programa para tener post-grados con “matrícula completa”. Multipliquemos por diez los post-grados que se ofrezcan, garantizando que no se repitan, asegurando las especialidades que nuestro desarrollo requiere. Generemos formas de intercambio universitario, un sistema de becas y de créditos, una plataforma de apoyos y de incentivos a las universidades y a los docentes para que en un plazo de diez años, DIEZ, todos los maestros de nuestras universidades y centros de educación superior, todos, tengan por lo menos grado de maestría. Que los doctores, además de ejercer la docencia, tengan oportunidad y cuenten con recursos suficientes para realizar investigación, que maestros e investigadores generen nuevos materiales para la enseñanza.

 

Que la UADY multiplique por diez los doctorados que ofrezca y que, además de ciencias sociales, de veterinaria o de medicina tropical, haga investigación en biogenética y en biotecnología, que desarrolle programas de enseñanza y de investigación “en línea”, que tenga laboratorios para el diseño de nuevos materiales.

 

Y que la UADY sólo sea el ariete –la universidad de las universidades- de una columna fuerte y consistente, la base en la que descanse el conocimiento científico y la divulgación tecnológica. Cadena de instituciones que involucre al Tec (al de Mérida y al de Progreso, al de Valladolid), a las escuelas agropecuarias y pesqueras, al Centro Universitario de la CTM, a las universidades del Mayab, a la Marista, la Modelo y el Patria, al TEC Milenio, a la UNID y a tantos y tantos centros universitarios privados, también a los centros de investigación y docencia como el CICY, el CINVESTAV, el CIESAS, Chapingo, el CREGIT, INIFAP, etc., etc.

 

Pensemos en la posibilidad real y cercana de que sean nuestras universidades las que estudien y resuelvan los obstáculos al mercadeo de los productos agropecuarios; que sea allí en donde se diseñen las prendas y el calzado que producen los pequeños talleres; que sean los centros especializados los que soporten la promoción industrial, la turística y de inversiones, lo mismo en el país que en el extranjero. De que se puede se puede, ¿será que la Gobernadora quiera encabezar esta transformación desde y con las universidades?

 

                             Mérida, Yuc.: 2 dic. 2007.

Universitarias I: fortaleza que hemos convertido en debilidad…

                                                       José Luis Sierra V.

 

¿Sabías tú que en Yucatán operan 67 centros de educación superior? ¿Sabías que nuestro estado cuenta con 19 centros de investigación científica? La matrícula en educación superior rebasa los 49 mil alumnos y todos los años egresan entre 9 y 10 mil jóvenes de nuestros planteles universitarios.

 

Esos datos, duros y fríos, deberían movernos al optimismo pero la realidad a la que se enfrentan los egresados universitarios provoca pesimismo.

 

¿Cuál es esa realidad? Que menos de una tercera parte de los egresados universitarios desempeñan trabajos relacionados con su especialidad profesional. Y muchos de esos egresados universitarios, que tuvieron suerte para encontrar empleo, reciben sueldos muy bajos, similares al que recibe una recepcionista o un empleado de mostrador. Que en cada cinco desempleados en Yucatán encontrarás tres jóvenes con estudios de preparatoria o universidad.

El mayor nivel de estudios, en vez de asegurar empleo e ingreso, se ha vuelto una desventaja para los jóvenes.

 

¿A qué se debe esta desconexión entre capacitación y empleo, entre la estructura educativa y la productiva? Lo primero que destaca es el enfoque teoricista que priva en la enseñanza, particularmente en los niveles medio y superior. Le sigue en importancia causal el tradicionalismo de los docentes, los conocimientos obsoletos que transmiten a sus alumnos por la falta absoluta de actualización. Es muy triste constatar que la enorme mayoría de los maestros en funciones son “analfabetos funcionales” en materia de cómputo y, por tanto, reacios a integrar este instrumental tecnológico a la enseñanza y al acervo profesional de sus educandos.

 

Se explica con todo lo anterior el cáncer que corroe a nuestra educación: el bajo, bajísimo nivel de calidad. Los buenos profesionales que egresan de nuestros centros de estudio deben su nivel al esfuerzo personal y al ambiente familiar, más que al proceso de enseñanza/aprendizaje o a los incentivos que les brinde el sistema escolar.

 

Un dato revelador y descorazonador, la UADY, nuestra máxima casa de estudios sólo cuenta con dos programas de doctorado, DOS DOCTORADOS: uno en Educación y otro en Veterinaria, nada más. La calidad de la universidad actual se mide por los post-grados. Eso significa que la UADY arrastra entre veinte y treinta años de rezago, en cuanto a la calidad de la enseñanza que en ella se imparte y por el grado de avance de los conocimientos que allí se transmiten.

 

En mi blog dedicado al Desarrollo de Yucatán se ofrece una plataforma estratégica para relanzar la calidad de la educación superior, así como la divulgación científica y tecnológica. En el blog se muestran unas ideas breves y esquemáticas, que cuentan con un respaldo estadístico y de análisis muy amplio. Si quieres mayor información después de haber entrado a la ventana PROYECTOS DETONANTES DEL DESARROLLO, en este mismo blog, comunícate conmigo al través de la red y te hago llegar más material al respecto.

 

                                        Mérida, Yuc. 27 nov. 2007.